La medida del universo
Cuántos son, dónde están y a qué se dedican
Durante décadas, miles de negocios indígenas movieron el país sin figurar en ninguna cifra oficial. El Catastro Indígena los pone en el mapa: emprendimientos y empresas levantados de fuentes públicas e institucionales, contados por región, por pueblo y por rubro. Es lo que permite decir que esta economía existe con una cifra detrás, y no con una impresión. Contarla es el primer paso para que crezca: una economía que nadie mide es una economía a la que nadie le destina presupuesto.
Lo que hay contado
- Iniciativas catastradas
- 16.922
- Con actividad formalizada
- 579 · 3%
- Lideradas por mujeres
- 14.274 · 86%
- Regiones con registro
- 16
- Pueblos representados
- 9
Calculado sobre las iniciativas que declaran el dato en la fuente, no sobre el total.
Las cifras se recalculan cada vez que entra un levantamiento nuevo. El Catastro es una tarea permanente, no una carga única.
La Memoria Anual 2025 informa 17.221 iniciativas y esta página cuenta 16.922. No es una discrepancia: la memoria publica lo levantado y esta cifra es lo cargado, después de fusionar los registros duplicados y apartar los que no pasaron validación. La primera es la cifra citable de un documento firmado; la segunda es la que sostiene las tablas de abajo.
Por qué la formalización es el primer tramo
El retrato que deja el catastro desarma varios supuestos a la vez: quién emprende, cuán formal es ese emprendimiento y cuánto tiempo había permanecido invisible.
La mayor parte de lo catastrado es actividad económica real que no está constituida como empresa. Eso no es un defecto del catastro: es el dato de las fuentes que lo componen, que son principalmente programas de fomento social. Una gran compañía no puede comprarle a quien no puede facturar, y por eso el primer tramo del camino que ofrece la Fundación no es la certificación, es la constitución legal.
Por región
- La Araucanía7925.509
- Metropolitana2792.204
- Los Lagos1622.190
- Biobío3041.334
- Tarapacá1581.004
- Arica y Parinacota36985
- Los Ríos103590
- Atacama170579
- Antofagasta234469
- Valparaíso192455
- Ñuble—411
- Aysén35391
- Coquimbo40367
- Magallanes—295
- Maule65276
- O'Higgins11209
- Otras (bajo el umbral de 5)12—
Cada categoría muestra sus dos levantamientos: 2022 en el tono claro, 2025 en el pleno. Las dos barras comparten la misma escala, así que su largo se puede comparar entre categorías y entre años. La raya significa que esa categoría no existía en ese levantamiento.
Por pueblo
- Mapuche1.82410.339
- Sin información4214.583
- Aymara671.212
- Diaguita38730
- Lickan Antai92154
- Colla41129
- Quechua—86
- Kawésqar—15
- Rapa Nui8911
- Chango—9
- Otras (bajo el umbral de 5)21—
Cada categoría muestra sus dos levantamientos: 2022 en el tono claro, 2025 en el pleno. Las dos barras comparten la misma escala, así que su largo se puede comparar entre categorías y entre años. La raya significa que esa categoría no existía en ese levantamiento.
Las filas sin este dato en la fuente quedan fuera del corte, así que la suma de esta tabla es menor que el total catastrado.
Por rubro
- Arte, artesanías, platería y cultura4324.727
- Comercio (menor, mayor y electrónico)2463.847
- Agricultura, agroalimentos, ganadería, silvicultura y pesca4272.746
- Sin información812.151
- Turismo y gastronomía3921.937
- Servicios técnicos y profesionales371.003
- Construcción e inmobiliaria36396
- Servicios de salud35111
- Otras actividades26998
- Asesorías y consultorías en gestión—72
- Transporte—54
- Servicios de educación1352
- Generación de energía—35
- Textil, vestuario y accesorios11219
- Tecnología, informática y comunicaciones—13
- Decoración, diseño y muebles747
- Bares, cafetería, gastronomía y restoranes369—
- Belleza y estética30—
- Bodegas, cervecerías y viñas24—
- Empresa Social7—
- Otras (bajo el umbral de 5)9—
Cada categoría muestra sus dos levantamientos: 2022 en el tono claro, 2025 en el pleno. Las dos barras comparten la misma escala, así que su largo se puede comparar entre categorías y entre años. La raya significa que esa categoría no existía en ese levantamiento.
Las categorías son las veinte de la taxonomía propia de la Fundación, no las secciones de la CIIU: la «industria manufacturera» de la clasificación oficial se reparte acá entre artesanía, textil y agroalimentos, porque en el ecosistema indígena esa caja negra esconde justo lo que hay que ver. Encabezan la artesanía y el comercio. Dos categorías del levantamiento de 2022 no aparecen en el de 2025 y no es que hayan desaparecido: la taxonomía las fusionó, y el caso más visible es gastronomía, que hoy se cuenta junto con turismo.
No creció seis veces en tres años. Siempre estuvo ahí
Entre 2022 y 2025 el conteo pasó de 2.593 a 17.221 iniciativas, y la lectura tentadora es que la economía indígena creció casi siete veces. No fue eso. Lo que creció fue el levantamiento: más instituciones respondieron, varias mejoraron sus registros y entraron fuentes que en 2022 no se habían consultado. Las iniciativas ya estaban ahí; lo que cambió es que ahora se pueden contar.
La prueba de que se trata de registro y no de un cambio real está en de dónde salió cada dato. El levantamiento de 2025 incorporó fuentes de fomento social que por sí solas aportaron cerca de doce mil iniciativas, todas sin constituir, porque esa es la población que esos programas atienden. Eso hizo caer la formalización del 14,8% al 3,4% sin que ninguna empresa cerrara: descontando esa fuente, la proporción de 2025 queda en 10,9%, cerca de la de 2022. El liderazgo femenino subió por la misma razón, porque esos programas tienen mayoría de usuarias. Los indicadores no se movieron porque la economía cambiara, sino porque cambió a quién se le preguntó.
Decir esto importa porque la cifra grande se presta para lo contrario. Un catastro que se presenta como crecimiento se lee como una economía que despegó y ya no necesita nada. Lo que muestra es una economía que llevaba décadas operando sin que nadie la contara.
Por qué acá no hay nombres
Ninguna de las personas de este catastro se lo declaró a la Fundación. El dato lo puso quien levantó cada fuente, y eso lo convierte en identidad atribuida por un tercero, no en identidad declarada. La pertenencia a un pueblo originario es dato sensible bajo la Ley 21.719, y tratarlo exige consentimiento previo, libre, informado y específico. Publicar estas fichas sería usar el dato de miles de personas para un fin que ninguna autorizó.
Por la misma razón, ninguna cifra de estas tablas corresponde a menos de cinco personas. Las categorías más chicas se suman en un grupo, porque en un territorio pequeño «tres iniciativas de tal pueblo en tal rubro» es un nombre y un apellido para quien conoce el lugar.
Hay una brecha más que conviene declarar: un 26,5% de las iniciativas está sin pueblo identificado. No es que no lo tengan, es que la fuente de la que se levantaron no lo consignaba. Las próximas versiones del catastro buscan cerrar esa brecha, y hasta entonces cualquier corte por pueblo se lee sobre el 73,5% restante.
De dónde salen estos datos
De levantamientos institucionales del ecosistema de emprendimiento indígena, cargados por un proceso que registra el archivo de origen, su huella y la fecha de cada carga. Cada fila conserva su fuente y su referencia: el Catastro se sostiene en poder decir de dónde salió cada dato.
Y hay un límite de esa procedencia que conviene declarar, porque cambia cómo se lee la cifra de informalidad. Las fuentes no aportan empresas de todo tipo: cada una aporta las que su programa atiende. Los programas de fomento social, que son la mayor parte de lo levantado, registran iniciativas sin constituir, porque esa es la población que atienden; en cambio los registros de origen comercial y los padrones de compradores traen empresas ya formalizadas. Por eso el 97% describe a las iniciativas que estos programas identifican, y no a la economía indígena en su conjunto. El levantamiento de 2026 suma organismos de fomento productivo para cerrar ese hueco.
Levantamientos cargados: 2025
Cómo se construye este dato
El catastro no sale de una encuesta ni de un registro de inscripción voluntaria. Se construye combinando solicitudes por Ley de Transparencia a instituciones públicas y municipios con levantamiento directo en terreno, y eso explica por qué alcanza a iniciativas que ningún registro formal recoge.
Sobre esa materia prima corre un proceso de inteligencia artificial que homologa y limpia cada registro: región, comuna, pueblo, género, formalización y rubro. Sin esa capa, la misma comuna aparece escrita de cinco formas distintas y el conteo se vuelve inútil.
El rubro se clasifica dos veces a propósito: con la CIIU, que es la clasificación oficial del Servicio de Impuestos Internos, y con las veinte categorías propias de la Fundación, que son legibles y culturalmente pertinentes. La primera permite cruzar con datos del Estado; la segunda permite que una artesana reconozca su oficio en la lista.
El 22,5% del rubro está contrastado contra el RUT en el Servicio de Impuestos Internos, y el 3,4% de las iniciativas tiene iniciación de actividades. Las dos cifras son bajas y decirlas es parte del método: un catastro que no declara qué proporción pudo verificar no es un catastro, es una estimación con apariencia de censo.
Quién financió cada catastro
El primer catastro, el de 2022, se realizó en el marco del proyecto «U.S. Models Promote Indigenous-Owned Business Development», con apoyo de la Embajada de Estados Unidos en Chile. El segundo, el de 2025, lo financió la Fundación Empresas Indígenas con fondos propios.
La distinción no es un tecnicismo administrativo. El primer conteo de la economía indígena de Chile lo pagó una embajada extranjera; el segundo lo pagó la propia institución indígena, y multiplicó por más de seis lo contado. Es la misma autonomía económica que este ecosistema promueve, aplicada a quien lo administra.
Del dato a la autonomía
Contar no es el fin. El catastro es el primer paso de una ruta que la Fundación aplica con cada iniciativa, y cada tramo termina en algo que la empresa puede usar.
- Conocer
- Catastrar, registrar y caracterizar a cada empresa y emprendimiento indígena del territorio.
- Evaluar
- Identificar brechas y oportunidades de mejora en gestión, formalización y acceso a mercados.
- Desarrollar
- Co-diseñar planes de acción, formación y financiamiento con pertinencia cultural.
- Impactar
- Certificar, vincular con compradores y comunicar el impacto generado.
Qué hacer con esta evidencia
El catastro sirve para decidir, y cada actor tiene una decisión distinta a la mano.
- Estado
- Diseñar un programa de compras públicas indígenas y una ruta simplificada de formalización con enfoque territorial. El 97% de informalidad que registran los programas de fomento social no es falta de actividad económica: es una brecha de acceso.
- Sector privado
- Incorporar proveedores indígenas en las cadenas de valor mediante programas de desarrollo de proveedores y ferias in-house.
- Ecosistema de fomento
- Crear un fondo mixto público, privado e indígena que financie la escala de las empresas indígenas en cada etapa.
Descargar los datos
El conteo está disponible como archivo abierto, agregado por región, pueblo, rubro, género y formalización, con los dos levantamientos. Se publica para que cualquiera pueda trabajar con la cifra sin tener que pedirla.
Lo que se descarga son conteos, nunca filas individuales, y ninguna celda con menos de cinco iniciativas: el archivo pasa por la misma regla de k-anonimato que esta página. El dato de origen no tiene nombres y aun así no es publicable, porque cruzar comuna, pueblo, género y rubro deja mil seiscientas setenta y cuatro celdas de una sola iniciativa, y en una comuna pequeña eso equivale a un nombre.
Descargar el CSVLeer la nota metodológica
Los datos se publican bajo licencia CC BY 4.0. Y el código que los produce está versionado y publicado: la cifra no hay que creerla, se puede reproducir.
Si quiere aparecer con nombre, ese es el Directorio
El Catastro cuenta; el Directorio identifica. La diferencia entre los dos es el consentimiento: una empresa aparece en el Directorio porque decidió aparecer, eligió qué se publica de ella y puede retirarlo cuando quiera.
